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NO RESEÑAMOS NOVELA ERÓTICA, lamentamos las molestias.


jueves, 19 de octubre de 2017

Entre rejas por Leticia Meroño


Te escribo desde mi celda, rodeada de rejas frías, aquellas que intenté romper pero cuyo metal heló mi corazón. Ya no intento salir, me acurruco en una esquina evitando el sol que entra por la ventana, la luz daña mis ojos, la penumbra cubre mi ser protegiendo a mi corazón de un deshielo.
Sobre papel derramo palabras que nunca leerás; no obstante, mi alma cree que de esta manera podrá apaciguar el dolor que me invadió en tan fatídica vida. Y es que en un segundo todo puede desmoronarse. En un solo segundo. Resulta incoherente, lo sé. Yo nunca lo creí, mi confianza era tan ciega que nunca lo creí. Ahora te advierto, aunque nadie mejor que tú lo sabe, que nunca des nada por hecho, el tiempo nos engaña, a veces tarda en construir cosas, las hace fuertes y, sin embargo, de un solo soplido las desvanece. El tiempo no es real: un segundo que durará toda la vida. Y aunque tú ya lo sabías, no dudaste en sentenciar con tu mano de dictador, eras consciente de lo que sucedería, de que me encerrarías en un cautiverio el resto de mis días, un solo segundo para condenarme y, sin remordimientos, me empujaste a este abismo de tormento. Sola. En un segundo estaba sola. La herida sangraba tanto que me asusté y no había nadie para ayudarme, intenté taponar con mis manos tanta desazón, pero son tan finas y se volvieron tan frágiles que el suelo no tardó en cubrirse de color escarlata. Dejé de presionar la herida porque no había manera de detenerlo y estaba perdiendo la energía. Pensaba que si la guardaba sería capaz de salir de esta celda, pero no fue así. Cada vez que tocaba ese metal me quedaba más y más fría, sentí tanto miedo que preferí llorar a volverme una criatura sin sentimientos.
Nadie vino a buscarme. Ojalá hubiese tenido un abrazo para consolar tan desdichado final, ojalá. Pero tu mano era cruel y no quiso que hubiera consuelo para mí. Me castigaste con el peor de los tormentos y a pesar de las horas que he pensado en ello no he logrado comprender el porqué. ¿Quién sería capaz de torturar a alguien que muestra un amor infinito? Siempre pensé que el mismísimo diablo se ablandaría ante un amor puro, ¡qué equivocada estaba! Ahora sé que el mal disfruta dañando a la esencia. Y aun sabiendo que no tienes corazón, viendo lo que has sido capaz de hacer, sintiéndolo en lo más profundo de mi ser, aun así… necesito hablarte.
Me maldigo cada día por haberte entregado aquello que guardaba con recelo para mi alma gemela. Esperé con paciencia durante largos años con la esperanza de no morir sin entregar mi alma a mi otro yo, y paradojas de la vida, se la regalé al diablo, ni siquiera la vendí.
Ya no hay salvación para mí. Te escribo estas líneas, para que si las lees sepas que venciste. Mis fuerzas se desvanecieron con mi ilusión, y agarré con fuerza esos barrotes de metal que me encierran, grité y tiré de ellos hasta que mi corazón se convirtió en hielo. Y es que tú lo sabías, el metal absorbe el calor, jamás podría salir de mi jaula.
Has vencido, ¿pero sabes? Ya no me importa. ¿Para qué querría salir de aquí? ¿Puede acaso amarse dos veces con la misma intensidad?

miércoles, 18 de octubre de 2017

Reseña: Condorcet: o el Arte de Mentir


Título: Condorcet: o el Arte de Mentir
Autor: David Rincón
ASIN: B071CSMBY9
Formato: Ebook
Nº de Páginas: 82


Sinopsis:

Dos historias transcurren en paralelo. Una aparente historia de amor y la historia de un asesinato. Franc acaba de asesinar a Condorcet, el esposo de su madre. Es arrestado y llevado a un interrogatorio del que saldrá muy bien librado. Franc explica las razones por las que ha decidido asesinarlo, mientras que el autor nos introduce a un mundo en el que tal vez no todo es lo que parece y donde el amor ya no vale nada. A Mariana la acaba de dejar su prometido y, en medio de sus problemas psicológicos y fisiológicos, encuentra alguna manera de salir adelante. ¿Qué relación hay entre ambas historias? El lector es el único apto para responder a esa pregunta.


Valoración (Del 0 al 10)

  • Argumento: 8.2
  • Desarrollo: 9
  • Final: 8.1
  • Personajes: 7.8
  • Ambientación: 8.2
  • Ilustraciones: 8
  • Adictivo: 8.4
  • Sensaciones: 8.5

Nota Media: 8.3

Observaciones:

Una obra bastante bien hilada y con un toque de suspense muy trabajado. Una historia en la que la realidad no es siempre lo que parece. Bastante adictiva, entretenida y rápida de leer. Recomendada para cualquier tipo de lector.


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Biografía: David Rincón


Biografía:

David Rincón (Manizales, 12 de septiembre de 1994). Administrador de Empresas, Escritor y Filósofo colombiano. Fundador de *El círculo de Manizales*, al que también pertenecen los escritores Alejandro Serna y Juan Grajales. Se ha preocupado y escrito artículos académicos sobre ética y ética empresarial, firmado como Cristian David Rincón Orozco. Participó como autor en el primer libro del club de poetas *La Cofradía de la Luna Oscura* con su cuento “Carta de un rey desdichado” y su poema “Cuando al fin”. Ha sido columnista del periódico *El Clarín siglo XXI* de Santander y ha editado desde el 2014 la Revista ENSAYOS de la Universidad Nacional de Colombia.
                                                         

Obras Literarias: 

lunes, 16 de octubre de 2017

Ella.




Ella, tan loca y tan cuerda, tan sabia como ignorante.
Ella, tan fuerte y tan débil, tan huracán y calma.
Ella, tan mujer y niña a la vez.
Ella.
Ella es amor y odio
Ella, con su sonrisa vacía y sus lágrimas llenas de sentimientos.
Ella.
Ella, tan cruel y tan humana.
Ella es paz y guerra, es libertad y cadenas.
Ella, tan tristemente feliz, tan felizmente triste.
Ella, tan blanco y negro.
Ella.
Ella, que un día puede con el mundo y al siguiente yace en el suelo con el mundo sobre su espalda.
Ella que siente orgullo y vergüenza.
Ella es soledad y compañía.
Ella.
Ella es esa persona que enamora y da miedo.
Ella, cobarde y guerrera.
Ella, tan suspiros y gritos.
Ella.
Ella, ladrona de sueños y de noches en vela.
Ella, tan dulce y tan amarga.
Ella, tan solo ella, tan loca y tan cuerda...


jueves, 12 de octubre de 2017

Cadenas por Leticia Meroño

Un día, como otro cualquiera, llega la realidad. Lo que siempre supiste, y no solo por intuición si no por hechos que sucedían una y otra vez ante tus ojos. Aun así quieres creer, o más bien te hacen creer que estás loca. Todo está en tu cabeza, dicen. La desazón crece un poco más en tu ser, tu corazón se marchita sin entender el porqué. Día a día cada palabra va minando tu razón y dentro de ti solo existe la desesperación, una tan grande que no eres capaz de dominar. Te sientes infeliz y una vez más te hacen sentir que es culpa tuya. Tú destruiste la vida, tú y solo tú creaste tanta zozobra. Ya solo lloras. A cada segundo las lágrimas luchan por brotar. Ya no hay sonrisas y vagas por el mundo como un alma en pena, con la pena frenando cada paso, una losa de tristeza sobre tu frágil cuerpo.
El día llega, como otro cualquiera, pero esta vez trae la realidad. La venda se cae bruscamente de los ojos, y aun así no quieres reconocerlo. Poco a poco no hay marcha atrás y comprendes todas las mentiras que consiguieron hundirte y hacerte sufrir de una manera que ni siquiera sabías que existía.
Ante ella, la realidad, te haces fuerte. Ahora sabes, gracias a ese día cualquiera, que no estás loca. Intentas desprenderte de vínculos creyendo que morirás por ello; sin embargo, a cada golpe de realidad te haces más y más fuerte. Las lágrimas no cesan pues todavía hay mucho sufrimiento que liberar. El daño permanecerá por siempre, pero la vida te da una gran lección, tú no estás loca y nunca volverás a permitir que alguien te lo haga creer. 
Un día cualquiera te encuentras de nuevo y sonríes mientras observas las mentiras de la vida. Tu corazón ya no se ahoga, tan solo siente pena ante lo patético del ser. 
Ya no hay lágrimas para quien quería hundirte. Ya no hay lágrimas para quien mintió en cada palabra. Ya no hay lágrimas para el desprecio. Tus lágrimas son solo tuyas, queriendo vaciarte de todo el dolor con el que otros tanto disfrutaron. Y en cada lágrima recuperas un poco más de ti. La felicidad vuelve para desgracia de aquellos que querían hacerte ver que eras infeliz.
Y un día cualquiera rompes las cadenas porque la verdadera libertad se obtiene rompiendo las cadenas de aquello que solo reporta dolor.

martes, 10 de octubre de 2017

Reseña: Bajo su Piel Tatuada


Título: Bajo su Piel Tatuada
Autor: Federico Relimpio Astolfi
Formato: Ebook
Nº de Páginas: 548


Sinopsis:


En un país trastornado por una grave crisis económica que sacude sus cimientos, Mónica intenta sobrevivir en la redacción de un periódico trabajando como becaria. En un contexto profesional en el que todo le induce a la mediocridad, su pasión por la verdad la lleva a contactar con Yoani, activista comprometida en la ocupación ilegal de inmuebles. Consciente del talento literario de Mónica, Yoani le facilita datos y contactos para indagar una historia amarga sobre la que construir su ópera prima. Así nos toparemos con la fría piel del cadáver de un joven de los barrios degradados de nuestra ciudad. Y veremos cómo las incógnitas suscitadas por su misteriosa muerte intentan ser aclaradas sobre la mesa de autopsias. Hilando una serie de relatos sin conexión aparente, la narradora nos irá proporcionando las piezas necesarias para entender una existencia truncada y un desfile de sentimientos desgarrados en las mujeres que poblaron su vida. La primera de ellas mostrará una rebeldía sin sentido, probablemente por rechazo al modelo de sumisión que encontró en la segunda. Entre ambas se criará una tercera, inadaptada a un cuerpo feo que le impedirá dar salida a un deseo turbio, largamente amordazado. Frente a ésta se alzará una cuarta llena de un amor profundo y correspondido, pero acechado también por la envidia y el odio de su entorno. Será una quinta la que venga a investigar el caso y acabe entregada a la mala conciencia y a la futilidad de la propia vida. Y una sexta (¿O sexto?) nos aportará detalles inesperados justo en el momento en que resuelve abandonar el mundo. Pero será la séptima la que cierre el collar, enredada en el abandono del hedor de cierto tipo de lujos en busca de una tabla de salvación. Historias todas para construir un retablo que confluye en un cadáver que, al modo de un Cristo yacente, muestra las cicatrices de la juventud de una época extenuada.


Valoración (Del 0 al 10)

  • Argumento: 8.2
  • Desarrollo: 8.7
  • Final: 9
  • Personajes: 8.7
  • Ambientación: 8.4
  • Ilustraciones: 7.9
  • Adictivo: 8.3
  • Sensaciones: 8.2

Nota Media: 8.4

Observaciones:


Una obra de la calle, con personajes cotidianos y con una historia que bien pudiese ser real y conocida por más de uno de nosotros. Bastante adictiva y de rápida lectura. Esta obra nos muestra como los prejuicios pueden influir y de cómo en el día a día podemos juzgar tan a la ligera. Muy recomendado para todo tipo de lectores por su trasfondo y carácter cotidiano.


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Biografía: Federico Relimpio Astolfi


Biografía:


Nacido en Sevilla en 1965 en el seno de una familia de profesionales de la sanidad. Adquiere cierta conciencia de la vida y de las cosas en un país que dejaba atrás una larga dictadura e iniciaba su tránsito a la democracia. Estudia Medicina en la Facultad de la misma ciudad, recibiendo el premio Maestranza al mejor expediente académico de su promoción. Se forma luego en Endocrinología y Nutrición en el Hospital Virgen del Rocío, también de Sevilla, donde sigue en activo hasta el día de hoy. Se doctora en 1994 con un trabajo en diabetes cuyos resultados fueron publicados en la revista Endocrinología y Nutrición, siendo objeto del premio al mejor artículo original de dicho año en la citada revista. Publica posteriormente varios trabajos científicos internacionales, fundamentalmente en el área de la diabetes mellitus, y participa como ponente en varios congresos, simposios y cursos. Obtiene la calificación de "excelente" (máximo grado) por la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía en 2009. Tras más de veinte años de experiencia profesional, recoge sus vivencias en su primera novela, K.O.L. Líder de Opinión, Editorial Anantes, Sevilla 2013. Segunda novela, Bajo su Piel Tatuada, publicación independiente, 2014.
          

Obras Literarias: 

jueves, 28 de septiembre de 2017

Coge mi mano por Leticia Meroño Catalina


La muerte quiso llegar hasta mí, con su rostro pálido, rictus serio y mirada angelical. Vestía una capa con capucha negra que dejaba solo a la vista el rostro y las manos. No supe identificar si era un hombre o una mujer, quizá fuera una mezcla de ambos.
Extendí mi mano para irme con ella, pero negó con la cabeza y se sentó a mi lado, en mi cama.
Suspiró antes de comenzar a hablar. Su voz era de hombre y su tono serio y calmado, con un toque que se asemejaba a la tristeza o a la desilusión.
—Perdona que no tome tu mano —dijo—, pero no vengo voluntariamente a buscarte. 
En mi rostro expresé duda sin decir ni una palabra y ella continuó con su discurso.
—Tú me llamaste y es mi deber acudir, aunque he de decir que he retrasado todo lo que he podido esta visita con la esperanza de que tus ganas de morir desapareciesen. No siendo así me siento obligado a actuar, pero aún queda un paso por dar antes de que agarre tu mano y te lleve conmigo.
Agaché la cabeza avergonzada. ¿Le importaba mi vida más a la muerte que a mí misma? Y a pesar de poder percibir su dolor, de que esperase que cambiará de opinión, de tener otra oportunidad... estaba más convencida que nunca. Deseaba tocar su mano, que me la estrechase fuerte y marcharme lejos para siempre. Sin más demora, respondí:
—Quiero ir contigo.
Cerró los ojos y mostró con cada músculo la angustia que sentía. En ese momento pude ver los rasgos masculinos. 
—¿No vas a preguntar nada antes de tomar la decisión? No sabes dónde iras, ni que sucederá después.
—No me importa, solo quiero huir de aquí. Quiero ir contigo.
Se levantó y se puso delante de mí, cogió mis manos y tiró despacio indicándome que me levantara. Era bastante alto, sus manos eran frías y de sus ojos cayeron lágrimas. Lo miré atónita cuando se quitó la capucha que cubría su cabeza, era él. Me abrazó, su cuerpo se volvió cálido y apoyada en su pecho lo escuché sollozar. 
—No te llevaré conmigo porque te amo.
Su esencia desapareció y me quedé sola. El hombre que me había matado en vida pronunció las palabras que tanto necesitaba escuchar. Sabía que me amaba y para mí eso era suficiente.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Fantasmas por Leticia Meroño


No quiero soñar, ni reir;
no quiero añorar, ni sentir;
no quiero admirar, ni mentir.
Dolor de muerte,
fantasmas del pasado
engullendo un corazón;
muerte en vida,
pasado de fantasmas
quemando la razón.
Sin más, con menos,
almas desaparecidas en la nada.
Y de nada vivo,
y con todo siento,
muerte de un corazón
viviendo sin aliento.

martes, 19 de septiembre de 2017

Reseña: La máquina del tiempo. (Single 1º)


Título: La máquina del tiempo. (Single 1º)
Autor: Mario Escobar.
ASIN: B01351WC1K.
Formato: Ebook. 
Nº de Páginas: 65.


Sinopsis:

Año 1941. Los alemanes han invadido Grecia mientras los atenienses se esfuerzan en ocultar sus tesoros más valiosos. Un grupo de las SS llega a la Acrópolis con una misteriosa misión. A los nazis no les parece interesar ninguna de las obras de arte que encierra el museo, únicamente una caja de madera descubierta cuarenta años antes por unos pescadores en el Mar Egeo.
El MI6 quiere averiguar el repentino interés de los nazis por esa extraña caja, para ello utilizará a su agente Myles Kouzouni, que con la ayuda de un comando neozelandés tendrán que recuperar la caja antes de que esta salga de Grecia y llegue a Berlín. Al parecer lo que contiene la caja puede cambiar el curso de la guerra y el destino del mundo.


Valoración (Del 0 al 10)

  • Argumento: 8.6.
  • Desarrollo: 8.8.
  • Final: 8.4.
  • Personajes: 7.9.
  • Ambientación: 8.6.
  • Ilustraciones: 8.4.
  • Adictivo: 8.3.
  • Sensaciones: 8.

Nota Media: 8.4.

Observaciones:

La primera parte de los cuatro libros que componen 'La máquina del tiempo'. De rápida lectura. Un libro muy entretenido. Cargado de acción y suspense. Muy recomendado para los amantes de la ciencia ficción.

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lunes, 18 de septiembre de 2017

Reseña: Caribbean Island (Parte 1)


Título: Caribbean Island
Autor: Mario Escobar
ASIN: B00NPBK0SS
Formato: Ebook
Nº de Páginas: 162


Sinopsis:

Edward Rod, policía en Londres, tras caer en una depresión decide aceptar un puesto de inspector jefe en una isla caribeña. Su esposa Margaret está a punto de abandonarle y regresar con su hija a Inglaterra, pero unos crímenes inesperados les obligarán a permanecer en la isla mientras se desata el huracán más virulento de los últimos veinte años. Inesperadamente la hija de Edward es secuestrada por el peligroso asesino en serie que parece estar detrás de los crímenes. Edwgar y su esposa comenzarán una carrera contrarreloj para intentar salvar a su hija, pero el tiempo se agota y los crímenes se suceden.

Muna es una cristiana iraquí refugiada en la isla que sobrevive como monitora de buceo, pero oculta un terrible secreto. Samia, una prostituta de lujo, parecer ser el único testigo que puede identificar al asesino.

¿Quién está tras el asesinato de varios millonarios en uno de los paraísos fiscales más importantes?
¿Por qué está desapareciendo dinero de sus cuentas?¿Logrará Edward salvar a su hija en pleno huracán?


Valoración (Del 0 al 10)

  • Argumento: 8.4
  • Desarrollo: 8.8
  • Final: 8.3
  • Personajes: 8.5
  • Ambientación: 9
  • Ilustraciones: 7.8
  • Adictivo: 8.8
  • Sensaciones: 8.4

Nota Media: 8.5

Observaciones:

Una obra rápida de leer, entretenida y bastante adictiva. Los misterios que envuelven la trama argumentativa nos hace querer seguir leyendo. Muy recomendada para los amantes de la novela negra, el suspense y el thriller.


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Biografía: Mario Escobar.


Biografía:

Autor Betseller con miles de libros vendidos en todo el mundo. Sus obras han sido traducidas al chino, japonés, inglés, ruso, portugués, danés, francés, italiano, checo, polaco, serbio, entre otros idiomas. Novelista, ensayista y conferenciante. Licenciado en Historia y Diplomado en Estudios Avanzados en la especialidad de Historia Moderna, ha escrito numerosos artículos y libros sobre la Inquisición, la Reforma Protestante y las sectas religiosas.

Publica asiduamente en las revistas Más Allá y National Geographic Historia
Apasionado por la historia y sus enigmas ha estudiado en profundidad la Historia de la Iglesia, los distintos grupos sectarios que han luchado en su seno, el descubrimiento y colonizacíón de América; especializándose en la vida de personajes heterodoxos españoles y americanos.

Su primera obra, Conspiración Maine 2006, fue un éxito. Le siguieron El mesías Ario (2007), El secreto de los Assassini (2008) y la Profecía de Aztlán (2009). Todas ellas parte de la saga protagonizada por Hércules Guzmán Fox, George Lincoln y Alicia Mantorella.

Su libro, Francisco. El primer papa latinoamericano ha sido traducido a 12 idiomas, entre ellos el chino, inglés, francés, italiano, portugues, japonés, danés, etc.
          

Obras Literarias: 

jueves, 14 de septiembre de 2017

El jarrón por Leticia Meroño Catalina



Sus manos acariciaron la superficie del objeto sin poder sentir la suavidad del material..., las grietas eran desagradables para las yemas de sus dedos. 
Lloró mientras lo apretaba con fuerza hasta que la sangre brotó...

                                       **********

Cinco años antes

Una voz lo hablaba, pero él no quería escuchar. Fueron tantas las veces que la calló que la voz dejó de sonar y, con ella, desapareció su conciencia.
Hecho tras hecho fue matando la bondad de su corazón y la empatía hacia el resto de seres vivos. Se había convertido en un monstruo, pero nadie lo veía, pues el engaño era su máscara, hasta que fue demasiado tarde.
En uno de sus paseos por el bosque, donde solía acudir en solitario para desprenderse de todo lo que significaba su vida, se encontró con un hombre que de apariencia le resultó extraño. Aquel señor tenía un rostro que indicaba que su edad era muy avanzada y, sin embargo, caminaba con la ligereza propia de la juventud. Su voz también era rara, mientras le hablaba a veces le parecía escuchar a un anciano y otras a un niño. Era de una estatura muy pequeña y, a pesar de lo ágil de sus movimientos, cuando se detenía se apoyaba sobre un bastón.
El anciano se acercó hasta él y se colocó a su lado en silencio, después de unos minutos comenzó a hablar.
—¿Ves ese árbol? Es el más antiguo de este lugar. Su gran tronco y su altura le confieren una belleza inigualable y, sin duda, uno al mirarlo siente la fuerza, como si fuera imbatible.— El anciano agachó la cabeza y miró al suelo—. La realidad es que nada ni nadie es imbatible. Y lo más triste es cuando el daño lo ejerce otro ser vivo. ¿Podría este árbol sobrevivir ante un hombre con una motosierra? Me resulta absurdo pensar que algún ser humano quisiese hacer algo así, pero... en fin... ya sabemos lo que hay.
»Muchacho, escucha bien lo que te voy a decir.— Levantó la cabeza mirando el punto más alto de aquel árbol y su voz sonó fuerte y grave—. Cuando sostengas un jarrón con tus manos ten cuidado de que no resbale, si sin querer se te cae y se rompe cuando tú o quien sea lo reconstruya, por muy bien que sean pegadas las piezas, el jarrón nunca volverá a lucir tan bello como era. Y más cuidado aún has de tener de no romperlo a propósito, si lo tirases con fuerza contra el suelo se haría añicos y sería prácticamente imposible de recomponer, puede que a ti te diese igual porque ya no lo querías, pero ¿dime? ¿Crees que alguien querría un jarrón hecho añicos?
»Puede que yo no tenga tantos años como este árbol, o quién sabe, quizá los supere. Lo que sé y he aprendido a lo largo de mi vida es que cuando no quiero un jarrón lo mantengo intacto y cuidado, puede que algún día cambie de idea y quiera ponerle flores y si no fuera así sé que alguien admirará su belleza y lo lucirá con orgullo con las mejores de las flores. 
»No lo olvides, algo roto nunca volverá a ser como antes.

**********

Recordó la historia del anciano del bosque, al cual no había tenido en cuenta, y se lamentó por haber roto su jarrón, por saber que jamás aceptaría sus flores.
La sangre brotó y brotó hasta que las lágrimas se secaron.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

ARYAM: La Reflexión de los Impuros


Título: ARYAM: La Reflexión de los Impuros
Autor: Marcius Námdev
ASIN: B06Y3QDSLP
Formato: Ebook
Nº de Páginas: 803


Sinopsis:

En un mundo donde la noche corrompe las esencias de los seres vivos, la ciudad donde el día jamás declina es la cuna donde nacen los grandes héroes.

Han pasado veintitrés años desde que la última Gran Noche fue erradicada por el Guerrero del Amanecer, y la existencia de los devanos parecía encaminada a un idilio eterno. Sin embargo, la paz es algo efímero y una nueva sombra se ha erguido para extender sus límites.

Esta vez el amparo del día podría no ser suficiente.

Valoración (Del 0 al 10)

  • Argumento: 8.2
  • Desarrollo: 7.9
  • Final: 8
  • Personajes:8.4
  • Ambientación: 7.4
  • Ilustraciones: 6.4
  • Adictivo: 7.4
  • Sensaciones: 7.6

Nota Media: 7.7

Observaciones:

Un libro cargado de fantasía, misterio y acción. En esta obra su autor nos muestra un mundo fantástico lleno de extrañas criaturas y maravillosos seres. Cuenta con unos personajes bastante trabajados y una historia que nos invita a leerla. Recomendado para los amantes de la ciencia ficción y jóvenes.
 

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lunes, 4 de septiembre de 2017

Colaboración: Las garras



Mi abuela siempre había sido una persona tan enigmática como mentirosa. Quizás sea por eso que la mayoría de las personas a su alrededor ignoraban sus palabras cuando se ponía hablar, sin embargo mi caso era diferente y desde niño le dedicaba toda mi atención a sus historias, principalmente aquellas que estaban vinculadas a un hecho extraño y sobrenatural. Ella, oriunda de Formosa, había sido testigo privilegiada de cualquier cantidad de criaturas vivientes de la que se haya oído nombrar, sin importar razas ni tamaños, desde hombres lobos hasta extraterrestres. Había un tema en particular que despertaba mi interés, al principio por diversión y miedo, pero cuando fui creciendo me sedujo a tal punto de obsesionarme. Eran las brujas.

Al pasar los quince años ya no creía ciegamente en sus aparatosos relatos, siendo la hechicería y sus practicantes los únicos que aún me generaban emoción. Según me contaba, en diversas ocasiones se había enfrentado mano a mano con varios de estos pintorescos personajes con pieles arrugadas y verrugas en la nariz, habiendo escapado de la mayoría de los encuentros, salvo uno en el cuál logró asestar un golpe mortal a la anciana criatura con una cuchillo que le había dado por su padre por protección. Sin dudarlo había quemado el cadáver, guardando para sí lo único que las llamas no habían podido consumir: los pies de la bruja. Pero no era un par de pies comunes y corrientes, con dedos y uñas como cualquier otro. No, habían perdido la forma humana desde la muerte de la hechicera. Ahora se encontraban en una pequeña caja de madera ocultos a la vista de la gente porque, según mi abuela, poseían una maldad que podía ser liberada si caía en las manos equivocadas, además de que son portadoras de una enorme desgracia para aquella persona que se atreva a ponerle las manos encima.

—Las brujas sólo buscan el alma de los incautos—me decía.

El trabajo de papá consumía cada vez más y más las horas de su día, por lo que cuidar a la abuela se había convertido en una tarea casi imposible para él. En lugar de buscar una solución, esforzarse y seguir junto a ella, decidió desligarse de la responsabilidad enviándola a un geriátrico. Allí iríamos a visitarla una o dos veces al mes según sus palabras, las cuales no creí en absoluto. La casa donde ella vivía quedaría abandonada por un tiempo hasta que él y su hermano pudiesen terminar de tramitar todos los papeles para poder venderla. Contaban con el consentimiento de la dueña, que parecía no tener ningún problema con respecto a eso, tal como dijo el tío Oscar. Aprovecharía entonces esas semanas para escabullirme dentro de la propiedad y así poder buscar con tranquilidad las famosas garras de las que tantas veces me habló la abuela.

No fue difícil trepar y saltar la oxidada reja de la entrada, cuya pintura había abandonado su lugar hacía mucho tiempo. Tampoco me resultó complicado recorrer el jardín buscando la copia de la llave que ella siempre tenía escondida, oculta incluso de sus propios familiares, quienes la descuidaron a tal punto que no podía ya confiar ellos. La encontré debajo de una maceta habitada por una hermosa hortensia que, comparándola con las demás plantas, evidenciaba ser la favorita de la dueña de casa por el cuidado y dedicación que presentaba. Una vez adentro comencé a recorrer cada uno de los cuartos, revisando cajones y el interior de todos los muebles. Si bien buscaba una pequeña caja de madera, también hurgaba dentro de cada frasco y bolsa que encontrara. Finalmente en la que había sido su habitación, en el segundo cajón del ropero, encontré una caja. Y era pequeña. Sin rendijas ni bisagras, no encontraba manera de abrirla. Parecía hecha de un sólo trozo de madera sin uniones, cerrado herméticamente. Sin otra opción, elegí usar la brutalidad para hacerme con el contenido del estuche, por lo que fui a la parte de atrás y tomé un pesado martillo con el que destruí el contenedor al primer golpe. Con miedo a haber arruinado el objeto que esperaba dentro, me agaché al piso y corrí los trozos de la caja con desesperación, buscando. Y ahí las encontré. Se trataba de un par de garras negras, de cinco dedos con unas largas y horripilantes uñas que se encorvaban ligeramente. Lejos estaban de algo que haya visto alguna vez, y sin embargo mantenían cierta similitud con las patas de un cuervo, aunque mucho más perturbadoras. Su textura era muy áspera y se encontraban completamente frías, casi congeladas. Las levanté y las puse a la altura de mis ojos. Un viento fuerte sopló de golpe mientras un escalofrío recorrió mi espalda de principio a fin, haciéndome temblar. Recordé la advertencia de mi abuela acerca de la maldad y la desgracia que estaban atadas a semejante objeto. Comprendí entonces mi error y en un intento de solucionarlo corrí hasta la cocina y encendí una de las hornallas. Estaba decidido a acabar con las garras y su aura de oscuridad que poco a poco iban me iban intimidando, generando en mi corazón el deseo de abandonar el lugar y dejarlas allí tiradas. Las tiré sobre el fuego y esperé atentamente esperando observar cómo se consumían, pero en lugar de eso el fuego se volvió de color verde esmeralda y una gran llamarada emergió llegando casi hasta el techo de la habitación, haciéndome retroceder. Sin pensármelo dos veces salí corriendo de allí, abandonando todo con la esperanza de que las garras se consumieran, sin importarme en absoluto si la casa se incendiaba también. No pude salir de la cocina, ya que apenas me acerqué a la puerta la misma se cerró frente a mi golpeando mi cara y haciéndome caer al piso sentado. Al levantarme me clavé en la palma de la mano izquierda un pequeño trozo de madera que me hizo sangrar al instante. Una vez de pie me estremecí al escuchar la malvada risa de una mujer que retumbaba en todo el lugar, tan fuerte que mis oídos dolían y era difícil soportarlo.

Al dirigir mi vista a las garras noté que seguían sobre la cocina pero el fuego se había apagado. Corrí hacia el cajón del mueble junto a la heladera y saqué un afilado cuchillo, con el cual pretendía destruirlas. A paso firme avancé hacia ellas, haciendo caso omiso del corte en mi mano, del dolor en mis oídos, de la risa que azotaba el aire, del frío repentino que helaba los huesos. Sin importarme nada seguí hasta alcanzarlas. Sosteniendo fuertemente el cuchillo en mi mano derecha, tomé las garras con la izquierda, bañándolas con mi sangre. Y entonces un espeso humo surgió de ellas, inundando todo el lugar. Las horrorosas patas se volvieron muy calientes, quemaron mis manos y las tuve que soltar. Fue en ese momento en que escuché un crujido delante mío. La risa bajó su intensidad, ahora la escuchaba justo frente a mi. Retrocedí lentamente, cegado aún por el humo que empezaba a disiparse.

—Gracias por traerme de vuelta niño—dijo una sombría voz de mujer.

Mi espalda tocó la pared y comprendí que no podía retroceder más que eso. Pasaron unos segundos hasta que al fin pude percibir la silueta de la persona que había hablado. Poco a poco su figura se volvió más nítida, revelándose como una anciana encorvada. Vestida totalmente de negro, su pelo sucio y gris combinaba con el pútrido olor que desprendía su piel, que a mis ojos tenía un ligero resplandor verde. Creyendo que era el fin cerré los ojos con fuerza mientras las lágrimas se escapaban sin que hiciera nada por contenerlas. Sentí una caricia en mi mejilla, la mano que me había tocado era fría como el hielo. Escuché un estruendo que hizo temblar las paredes y al abrir los ojos la horrenda mujer había desaparecido.

Volví a casa corriendo, completamente consternado y asustado. El miedo me acompañó a cada segundo durante varios días pero al ver que nada malo sucedía, poco a poco lo fui superando. La herida de la mano me dejó una pequeña cicatriz, siendo ésta el único recuerdo que me quedó del suceso en la casa de la abuela. Bueno, la cicatriz y las visitas de una hermosa pero extraña lechuza, que se para en la ventana de mi cuarto casi todas las noches y se queda ahí, observándome en la oscuridad hasta que me quedo dormido. Esas noches, en los sueños, vuelvo a ver a la anciana de aquél día llamándome para que vaya con ella, ofreciéndome una copa con una bebida roja y agradable aroma, pidiéndome que la beba para partir junto a ella en un eterno sueño.



Colaboración de Jesús Nieto Urbina